14 Cuentos de Juan Eugenio Hartzenbusch 

Comparte:
EL PESCADOR

Un pobre pescador, volviendo al puerto,
sacó de la red un muerto.

Sin mirar si era fiel o si era moro,
sepultura le dio, y halló un tesoro.

Premio de su virtud sencilla y pura,
la caridad le trajo la ventura.

Moraleja: Haz el bien, y no mires a quién.

79.59%

votos positivos

Votos totales: 4523

Comparte:
EL LINAJUDO Y EL CIEGO

A un ciego le decía un linajudo:
Todos mis ascendientes héroes fueron.
Y respondiole el ciego: No lo dudo:
yo sin vista nací; mis padres vieron.

Moraleja: La vanidad juega malas pasadas; no presumas de los logros de otros, pues corres el riesgo de quedar en ridículo.

73.29%

votos positivos

Votos totales: 483

Comparte:
LA ROSA AMARILLA

Amarilla volviose
la rosa blanca,
por envidia que tuvo
de la encarnada.

Moraleja:
Teman las niñas
convertirse de blancas
en amarillas.

72.87%

votos positivos

Votos totales: 188

Comparte:
LA FUENTE MANSA

Mira esa fuente plácida, Florencio,
que fluye sin rumor, y baña el prado.

Moraleja: Con su ejemplo enseñado,
haz al prójimo bien, y hazlo en silencio.

70.93%

votos positivos

Votos totales: 86

Comparte:
EL SANTERO

A cierta romería,
sobre una dócil mula caballero,
iba en Andalucía
un pícaro santero,
que de cada espolazo
al animal sacábale un pedazo,
y mientras, cariñoso le decía:
Corra, que su cachaza me atribula;
corra por caridad, hermana mula.

Moraleja:
Faz de paloma, corazón de arpía,
palabras de ángel y obras de demonio:
tal es, sin levantarle testimonio,
la pérfida, la vil hipocresía.

70.83%

votos positivos

Votos totales: 96

Comparte:
LOS CARACOLES

Dos caracoles un día
tuvieron fuerte quimera
sobre quién mayor carrera
en menos tiempo daría.
Una rana les decía:
Yo he llegado a sospechar
que sois ambos a la par
algo duros de mover;

Moraleja: Antes de echar a correr,
mirad si podéis andar.

70.21%

votos positivos

Votos totales: 141

Comparte:
TIMANTES

Pintaba el celebérrimo Timantes
un Júpiter con ojos fulgurantes,
rayo en la diestra y en la izquierda rayo;
y al severo pintor díjole un payo:
Si en ambas manos el rigor le pones,
¿con cuál vierte ese Dios premios y dones?

Moraleja:
Es en la Omnipotencia
igual a la justicia la clemencia.

68.75%

votos positivos

Votos totales: 320

Comparte:
LA TOALLA

¡Ay! (Exclamó Isabel) ¡ay qué toalla!
Cuando me enjugo el rostro, me le ralla.
Su aya le dice: Si la broza quita,
perdona el refregón, Isabelita.

65.71%

votos positivos

Votos totales: 35

Comparte:
LA VERDAD SOSPECHOSA

Llevaban a enterrar dos granaderos
al soldado andaluz Fermín Trigueros,
embrollón sin igual, que de un balazo
cayó sin menear ni pie ni brazo.
-¡Hola, sepultureros!
(les dijo un oficial), ¿murió ese tuno?
-Murió, (contesta, de los dos, el uno).
Aquí Trigueros en su acuerdo torna,
y oyendo la expresión, dice con sorna:
Lo que es por la presente,
me figuro que vivo, mi teniente.
A lo cual replicó su camarada:
No dé usted a Fermín crédito en nada.
Siempre embustero fue: su fin es cierto;
pero aún miente el bribón después de muerto.

Moraleja:
Quien falte a la verdad, con eso cuente:
dirá que hay Dios, y le dirán que miente.

65.00%

votos positivos

Votos totales: 20

Comparte:
LOS VIAJES

Un pescador, vecino de Bilbao,
cogió, yo no sé dónde, un bacalao.
-¿Qué vas a hacer conmigo?
(el pez le preguntó con voz llorosa.)
Él respondió: Te llevaré a mi esposa:
ella con pulcritud y ligereza
te cortará del cuerpo la cabeza;
negociaré después con un amigo,
y si me da por ti maravedises,
irás con él a recorrer países.
-¡Sin cabeza! ¡Ay de mí! (gritó el pescado.)
Y replicó el discreto vascongado:
¿Por esa pequeñez te desazonas?
Pues hoy viajan así muchas personas.

61.54%

votos positivos

Votos totales: 13

Desde el 1 hasta el 10 de un total de 14 Cuentos de Juan Eugenio Hartzenbusch

Añade tus comentarios