19 Poemas de Paul Verlaine 

CLARO DE LUNA

Vuestra alma es un exquisito paisaje,
Que encantan máscaras y bergamascos,
Tocando el laúd y danzando y casi
Tristes bajo sus fantásticos disfraces.

Siempre cantando en el tono menor,
El amor triunfal y la vida oportuna
Parecen no creer en su felicidad
Y sus canciones se unen al claro de la luna.

Al tranquilo claro de luna, triste y bello,
Que hacen sonar los pájaros en los árboles,
Y sollozar extáticos a los surtidores,
Surtidores esbeltos entre los blancos mármoles.

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NEVER MORE

Oh, recuerdos, recuerdos! ¿qué me queréis? Volaba
un turbión de hojas secas; ponía el sol un brillo
de oro viejo en el bosque húmedo y amarillo,
y la fugaz llovizna de otoño sollozaba.

Ibamos los dos solos; su cabellera de oro
volaba loca al viento, cual nuestra fantasía.
— ¿Cuál fue el día más bello de tu vida?— decía
junto a mí, con su acento angélico y sonoro.

Respondió a su pregunta mi sonrisa discreta;
después, devotamente, con gesto de poeta,
besé su mano blanca de dedos afilados.

¡Ah, qué fragancia tienen nuestras primeras rosas
y qué bien suena, como músicas deliciosas,
el primer sí que brota de unos labios amados!

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ANHELO

Oh el amor que nos dieron las primeras amantes
ojos azules, trenzas doradas, la delicia
inefable y ardiente de sus pechos fragantes
y la espontaneidad ingenua en la caricia!

Ya están lejos las claras alegrías primeras,
los sueños juveniles se hunden en el ocaso
y las saudades de mis muertas primaveras
lloran en el invierno negro de mi fracaso.

Y ya estoy solo y triste, solo y desesperado
para siempre, lo mismo que un viejecito helado
o como un pobre huérfano sin hermana mayor.

¡Oh la mujer mimosa y dulce como un sueño
de paz, morena y casta que a veces, con amor
nos da un beso en la frente como a un niño pequeño!

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A UNA MUJER

A ti vuelan mis versos, por la consoladora
gracia de tus pupilas, por tu alma buena y pura,
donde el más dulce ensueño a veces ríe y llora...
A ti vuelan mis versos tan llenos de amargura.

¡Ay, me acosa esta horrible pesadilla cruenta
sin descanso, furiosa, loca, desesperada;
por doquiera que voy mi camino ensangrienta
y me muerde lo mismo que lobos en manada!

¡Oh, sufro mucho, sufro tan espantosamente
que el gemido primero que exhaló el primer hombre
casi es dulce en contraste con mi dolor sin nombre!

Y tus penas, querida, serán como un divino
tropel de golondrinas, que cruzan el riente
horizonte de un día dorado y septembrino

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LA ANGUSTIA

Creación, no me importan tus fastos esplendentes
ni tus campiñas ni tus dulces pastorales
sicilianas; tampoco tus magias aurórales
ni la maravillosa visión de tus ponientes.

Yo me burlo del arte, del hombre, de los versos,
de los templos helénicos y de las espirales
que en el cielo vacío hunden las catedrales,
y los buenos me dan igual que los perversos.

Yo no creo en e! Dios que me dió, cruel y ciego,
la angustia de pensar, y maldigo y reniego
del Amor, esa vieja y trágica ironía;

sin amor a la vida y temiendo a la muerte,
soy un barco perdido al azar de la suerte,
que se hundirá en la sima sin fondo cualquier día...

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CROQUIS PARISIENSE

Sobre las fachadas pintaba la luna
con tintes de zinc, ángulos obtusos;
salen de los techos de las chimeneas,
en forma de cinco, penachos de humo.

El cielo está gris, llora la llovizna
igual que un fagot,
y maúlla a lo lejos un gato encelado
por su zapaquilda su extraña canción.

Yo pensando en Fidias, soñando en Platón,
errante mi paso por las calles va
—y con Marathón y con Salamina—
mientras parpadean las luces del gas.

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PESADILLA

Yo he visto a la luna llena,
como un sueño, en el sendero,
en una mano el acero,
en la otra un reloj de arena,
al caballero

de las baladas del Rhin,
como un huracán violento
galopando hacia el confín
con la negra capa al viento
sobre un rocín

negro de ébano y fulgente
como un ascua, velozmente;
sin ¡hop! ni fusta, ni brida,
ir a carrera tendida
eternamente.

Amplio chambergo plumado;
en las cuencas, su ojo ciego
entre la niebla ha brillado
con un fulgor azulado
de arma de fuego.

Como ala de gaviota
que sorprende la borrasca,
al furor de la nevasca,
su negra capa que flota
al viento, chasca,

y con orgullo luda
su esqueleto marfileño;
y al cruzar, como un mal sueño
mostraba en la noche umbría
con aullidos estridentes
treinta y dos dientes.

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EFECTO DE NOCHE

La noche. Llueve. Un cielo siniestro. Se destacan
los perfiles borrosos de góticas iglesias
con sus agujas místicas y sus torres de espuma...
Una ciudad antigua allá a lo lejos sueña.
La llanura... Un patíbulo con racimos de ahorcados
renegridos, horribles, con la cárdena lengua
en una mueca trágica de burla, sacudidos
a compás, por los ávidos picos de las cornejas.
Y sus piernas moradas, mordidas por los lobos,
danzan en el espacio zarabandas grotescas.
Espesos jaramagos y zarzales hirsutos
orillan el camino con hórridas malezas
sobre un ferruginoso fondo de pesadilla.
Después, tres prisioneros, cargados de cadenas,
harapientos, en medio de un pelotón de guardias,
cuyos rectos fusiles, como hierros de verja,
a contraviento de las lanzas de la lluvia
fulguran y se clavan en la noche siniestra.

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SOLES PONIENTES

Una aurora fría
vierte en el trigal
su melancolía
de hora vesperal.
La melancolía
como una canción
de suave emoción
mece el alma mía,
mientras muere el día.
Sueños irreales
cruzan por mi frente
como fantasmales
sombras del poniente.
Son a sus reflejos
fantasmas bermejos;
pasan por mi mente,
cual soles irreales
en los arenales
rojos del poniente.

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PASEO SENTIMENTAL

Flechaba el crepúsculo sus luces postreras
sobre los nenúfares, entre las junqueras;
los blancos nenúfares que tenían una
palidez heráldica de rayo de luna.
Junto al muerto estanque llora la sauceda;
yo voy silencioso bajo la arboleda,
en donde la bruma finge un inquietante
fantasma azulenco de voz sollozante.
Yo voy junto al triste lago de agua muerta,
con mi llaga viva, para siempre abierta;
los sauces se inclinan, y baja del cielo,
la sombra, el nocturno y estrellado velo,
que ahoga del crepúsculo las luces postreras
en el quieto estanque de espesas junqueras,
y blancos nenúfares soñadores de una
palidez heráldica de rayo de luna.

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