Juan Ramón Jiménez 

EPITAFIO DE UN MUCHACHO MUERTO EN ABRIL

MURIÓ. ¡Más no lloradlo!
¿No vuelve abril, cada año,
desnudo, en flor, cantando,
en su caballo blanco?

71.11%

votos positivos

Votos totales: 45

Comparte:

NOSTALGIA

Al fin nos hallaremos. Las temblorosas manos
apretarán, suaves, la dicha conseguida,
por un sendero solo, muy lejos de los vanos
cuidados que ahora inquietan la fe de nuestra vida.

Las ramas de los sauces mojados y amarillos
nos rozarán las frentes. En la arena perlada,
verbenas llenas de agua, de cálices sencillos,
ornarán la indolente paz de nuestra pisada.

Mi brazo rodeará tu mimosa cintura,
tú dejarás caer en mi hombro tu cabeza,
¡y el ideal vendrá entre la tarde pura,
a envolver nuestro amor en su eterna belleza!

70.80%

votos positivos

Votos totales: 113

Comparte:

JESÚS EL DULCE, VIENE

Jesús, el dulce, viene...
Las noches huelen a romero...
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!

Palacios, catedrales,
tienden la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría...
Mas la celeste melodía
suena fuera...
Celeste primavera
que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma...

¡Señor del cielo, nace
esta vez en mi alma!

69.33%

votos positivos

Votos totales: 1340

Comparte:

EL HOMBRE ES LIBRE TIENE QUE...

El hombre es libre, tiene que ser libre. Su primera virtud, su gran hermosura, su gran amor es la libertad.

68.97%

votos positivos

Votos totales: 29

Comparte:

¡QUÉ DÉBIL EL LATIDO DE TU...

¡Qué débil el latido de tu corazón leve y qué hondo y qué fuerte su secreto!. ("Qué débil el latido")

68.75%

votos positivos

Votos totales: 16

Comparte:

EL EDÉN

Estoy sonriendo echado, a tu sombra, en un tronco suave...

Y me parece que el cielo, copa tuya, mece su azul sobre mi alma.

68.63%

votos positivos

Votos totales: 51

Comparte:

LA ROSA AZUL

¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
Se me torna celeste la mano, me contagio de otra poesía
Y las rosas de olor, que pongo como ella las ponía, exaltan su color;
y los bellos cojínes, que pongo como ella los ponía, florecen sus jardines;
Y si pongo mi mano -como ella la ponía- en el negro piano,
surge como en un piano muy lejano, mas honda la diaria melodía.

¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
me inclino a los cristales del balcón, con un gesto de ella
y parece que el pobre corazón no está solo.
Miro al jardín de la tarde, como ella,
y el suspiro y la estrella se funden en romántica armonía.

¡Que goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
Dolorido y con flores, voy, como un héroe de poesía mía.
Por los desiertos corredores que despertaba ella con su blanco paso,
y mis pies son de raso -¡oh! Ausencia hueca y fría!-
y mis pisadas dejan resplandores.

68.42%

votos positivos

Votos totales: 38

Comparte:

OCTUBRE II

A través de la paz del agua pura,
el sol le dora al río sus verdines;
las hojas secas van, y los jazmines
últimos, sobre el oro a la ventura.

El cielo, verde, en la más libre altura
de su ancha plenitud, deja los fines
del mundo en un extremo de jardines
de ilusión. ¡Tarde en toda tu hermosura!

¡Qué paz! Al chopo claro viene y canta
un pájaro. Una nube se desvae
sin color, y una sota mariposa,

luz, se sume en la luz... y se levanta
de todo no sé qué hálito, que trae,
triste de no morir aún más, la rosa.

68.33%

votos positivos

Votos totales: 221

Comparte:

EN LA ARDENTÍA DEL PLACER ME HAS DESNUDADO

En la ardentía del placer me has desnudado
todo: tus senos tibios, dulces como la muerte,
tus brazos imprevistos con sus hierbas de luto,
la misteriosa pesadilla de tu vientre…

El placer ha sentido todo, bajo sus manos,
bajo sus labios, bajo sus fantasías, entre
la locura sin nombre de todos los ardores
un fuego de colores en un fuego de fiebres.

Luego, un pudor que torna de tu inocencia antigua
te hace, si te sonrío, rojecer levemente
y te arreglas tus faldas y te guardas tus pechos
confusa, con un aire dulce y adolescente.

66.67%

votos positivos

Votos totales: 21

Comparte:

EL ÁRBOL

Yo te mordí tu raíz
¡Qué alta se fue tu flor!

Tu pecho entre los dos.

Tu flor, temblando, te olí.
¡Cómo tu raíz se hundió!

Tu pecho entre los dos.

66.67%

votos positivos

Votos totales: 24

Comparte:

Desde el 21 hasta el 30 de un total de 50 obras de Juan Ramón Jiménez

Añade tus comentarios