Juan Ramón Jiménez 

CANCIÓN DE INVIERNO

Cantan. Cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?

Ha llovido. Aún las ramas
están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan
los pájaros. ¿En dónde cantan
los pájaros que cantan?

No tengo pájaros en jaulas.
No hay niños que los vendan. Cantan.
El valle está muy lejos. Nada...

Yo no sé dónde cantan
los pájaros -cantan, cantan-
los pájaros que cantan.

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EL MOMENTO

¡Que se me va, se me va!
... ¡Se me fue!
Y con el momento, se me fue la eternidad.

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LAS ROSAS PALPITABAN ENCIMA DE TUS SENOS

Las rosas palpitaban encima de tus senos
duros. Como una flora de las blancas batistas
que tus brazos rosaban cálidamente llenos,
los encajes tentaban con carnes entrevistas

¡Qué cándida lujuria en tus bucles con lazos
rojos! ¡Oh, tus mejillas, mates como jazmines,
bajo la llama negra de los hondos ojazos
sobre la pasión cálida de las rosas carmines!

Ibas hacia la vida con todo tu tesoro
intacto… Me mandaste tus pájaros de amores…
¡y te besé, temblando, tu alegría de oro
con un miedo doliente de poner tristes tus flores!

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LECHUZA

Se entró en mi frente el pensamiento negro, como una ave nictálope, en un cuarto, de día.

- ¡No sé qué hacerle para que se vaya!

Está aquí, quieto y mudo, sin ver las aguas ni las rosas.

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LAS TARDES DE ENERO

Va cayendo la noche: La bruma
ha bajado a los montes el cielo:
Una lluvia menuda y monótona
humedece los árboles secos.
El rumor de sus gotas penetra
hasta el fondo sagrado del pecho,
donde el alma, dulcísima, esconde
su perfume de amor y recuerdos.
¡Cómo cae la bruma en en alma!
¡Qué tristeza de vagos misterios
en sus nieblas heladas esconden
esas tardes sin sol ni luceros!
En las tardes de rosas y brisas
los dolores se olvidan, riendo,
y las penas glaciales se ocultan
tras los ojos radiantes de fuego.
Cuando el frío desciende a la tierra,
inundando las frentes de invierno,
se reflejan las almas marchitas
a través de los pálidos cuerpos.
Y hay un algo de pena insondable
en los ojos sin lumbre del cielo,
y las largas miradas se pierden
en la nada sin fe de los sueños.
La nostalgia, tristísima, arroja
en las almas su amargo silencio,
Y los niños se duermen soñando
con ladrones y lobos hambrientos.
Los jardines se mueren de frío;
en sus largos caminos desiertos
no hay rosales cubiertos de rosas,
no hay sonrisas, suspiros ni besos.
¡Como cae la bruma en el alma
perfumada de amor y recuerdos!
¡Cuantas almas se van de la vida
estas tardes sin sol ni luceros!

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EL INTERESADO

Quiero que tú no me olvides.
Y ya no me acuerdo yo del mí de ayer.

Quiero que tú no me olvides.
Y ya casi no me acuerdo de los dos hoy.

Quiero que tú no me olvides.
Y apenas me acuerdo ya de ti mañana.

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LE DIJE QUE IBA A BESARLA...

Le dije que iba a besarla; bajó, serena, los ojos y me ofreció sus mejillas como quien pierde un tesoro. ("Adolescencia")

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DESVELO MAYOR

No duermes. No. No duermo. Nos estamos hablando en las estrellas.
Somos aquí dos glorias reflejadas en la paz de la tierra.

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ROSA YO ALA

A veces siento en mí
como la rosa que seré un día,
como el ala que seré un día.

Y una errancia me coje ajena y mía,
mía y de ala;
y una esencia me envuelve ajena y mía,
de rosa y mía.

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UN CLIMA

Está el cielo tan bello,
que parece la tierra.
(Dan ganas de volver
los pies y la cabeza.)

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Desde el 41 hasta el 50 de un total de 50 obras de Juan Ramón Jiménez

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