Esopo  

EL PLUMAJE DE LA GOLONDRINA Y EL CUERVO

La golondrina y el cuervo discutían acerca de su plumaje.
El cuervo terminó la discusión alegando:
- Tus plumas serán muy bonitas en el verano, pero las mías me cobijan contra el invierno.

Moraleja: Lo que sólo sirve para presumir, no es valioso en realidad.

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EL ASNO Y LA ZORRA ENCUENTRAN AL LEÓN

El asno y la zorra, habiéndose unido para su mutua protección, salieron un día de caza.
No anduvieron mucho cuando encontraron un león.
La zorra, segura del inmediato peligro, se acercó al león y le prometió ayudar a capturar al asno si le daba su palabra de no dañarla a ella.
Entonces, afirmándole al asno que no sería maltratado, lo llevó a un profundo foso diciéndole que se guareciera allí.
El león, viendo que ya el asno estaba asegurado, inmediatamente agarró a la zorra, y luego atacó al asno a su antojo.

Moraleja: Nunca traiciones a tu amigo por temor al enemigo, pues al final, tú también saldrás traicionado.

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EL PASTOR Y EL JOVEN LOBO

Encontró un pastor un joven lobo y se lo llevó. Enseguida le enseñó como robar ovejas de los rebaños vecinos. Y el lobo, ya crecido y
demostrándose como un excelente alumno, dijo al pastor:
- Puesto que me has enseñado muy bien a robar, pon buena atención en tu vigilancia, o perderás parte de tu rebaño también.

Moraleja: Quien enseña a hacer el mal, tiene que cuidarse de sus propios discípulos.

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EL ASNO QUE CARGABA UNA IMAGEN

Una vez le correspondió a un asno cargar una imagen de un dios por las calles de una ciudad para ser llevada a un templo. Y por donde él
pasaba, la multitud se postraba ante la imagen.
El asno, pensando que se postraban en respeto hacia él, se erguía orgullosamente, dándose aires y negándose a dar un paso más.
El conductor, viendo su decidida parada, lanzó su látigo sobre sus espaldas y le dijo:
- ¡Oh, cabeza hueca, todavía no ha llegado la hora en que los hombres adoren a los asnos!

Moraleja: Nunca tomes como tuyos los méritos ajenos.

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EL MILANO Y LA GAVIOTA

Una vez una gaviota dio caza a un pez enorme que no le cabía entero en el pico. Al intentárselo comer, murió ahogada tristemente. Un milano que observó la escena al completo, sentenció:
- Lo tienes bien merecido, por comer aquello que no puedes.

Moraleja: No sobreestimes tus capacidades.

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LOS VIANDANTES Y EL CUERVO

Viajaban unas gentes para cierto asunto, cuando encontraron a un cuervo que había perdido un ojo.
Volvieron hacia el cuervo sus miradas, y uno de los viandantes aconsejó el regreso, pues en su opinión hacerlo era lo que aconsejaba el presagio. Pero otro de los caminantes tomó la palabra y dijo:
-¿Cómo podría este cuervo predecirnos el Futuro si él mismo no ha podido prever, para evitarlo, la pérdida de su ojo?

Moraleja: Quien no puede cuidar de sí mismo, menos indicado está para aconsejar al prójimo.

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EL CABALLO VIEJO

Un caballo viejo fue vendido para darle vueltas a la piedra de un molino. Al verse atado a la piedra, exclamó sollozando:
- ¡Después de las vueltas de las carreras, he aquí a que vueltas me he reducido!

Moraleja: No presumas de la fortaleza de la juventud. Para muchos, la vejez es un trabajo muy penoso.

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EL LEÓN Y EL BOYERO

Un boyero que apacentaba un hato de bueyes perdió un ternero. Lo buscó, recorriendo los alrededores sin encontrarlo. Entonces prometió a Zeus sacrificarle un cabrito si descrubría quien se lo había robado.
Entró de inmediato al bosque y vio a un león comiéndose al ternero. Levantó aterrado las manos al cielo gritando:
- ¡Oh grandioso Zeus, antes te prometí inmolarte un cabrito si encontraba al ladrón; pero ahora te prometo sacrificar un toro si consigo no caer en las garras del ladrón!

Moraleja: Cuando busques una solución, ten presente que al encontrarla, ésta a su vez puede convertirse en el siguiente problema.

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EL SOL Y LAS RANAS

Llegó el verano y se celebraban las bodas del Sol. Se regocijaban todos los animales de aquel acontecimiento, faltando poco para que también las ranas fueran de la partida; pero una de ellas exclamó:
- ¡Insensatas! ¿Qué motivo tenéis para regocijaros? Ahora que es él solo, seca todos los pantanos; si toma mujer y tiene un hijo como él ¿qué nos quedará por sufrir?

Moraleja: Antes de celebrar un acontecimiento, primero ve sus futuras posibles consecuencias.

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EL NOGAL

Un nogal que había crecido al pie de un camino y al cual los caminantes herían a pedradas para tomar sus frutos, dijo para sí suspirando:
- ¡Infeliz de mí que por mi bondad todos los años me atraigo injurias y dolores!

Moraleja: Hay quienes pagan con mal hasta los mejores bienes recibidos. Seamos siempre agradecidos y no causemos daño.

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Desde el 101 hasta el 110 de un total de 294 obras de Esopo

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