El poema ganador de cada mes será el que haya recibido más votos positivos (siempre que no tenga más votos negativos que positivos). Tan solo se tendrán en cuenta los textos originales publicados en dicho mes.
JÚRAME. POEMA DE ROLANDO ENRIQUE ROSALES MURGA
Júrame que ningún hado nos vendrá a comer las delicias de la carne... Júrame que esos vestiglos son de papel. Rúbrica paupérrima de un rey de oropel. Júrame que esa nube no nos cubrirá. Que esa ola no nos arrancara las uñas contra los corales... Que estos muros no caerán en vano. Que ese fuego en tu corazón es real. Rolando Enrique Rosales Murga
Una mujer acude al médico con el fin de que le recomiende algo para adelgazar. El consultado va y le dice: - Es muy simple, señora. Sólo tiene que mover la cabeza de izquierda a derecha y viceversa. - ¿Cuántas veces?. - Cada vez que le ofrezcan comida.
Si el amanecer aclarecio el mundo, porque tu no te aclarece con el, si el mundo gira, porque creemos que no giramos en torno a el, porque si amas la vida, la sigues tirando como si nada fuera a traer.
Tal vez soy un niño: los muertos le causan pavura. Sin embargo, a la muerte le clama soltarlo de toda criatura -niño, árbol, bestezuela- de tantas cosas en que pulsan corazones roídos de tristeza.
Es que no tiene ya qué dar y las calles oscuras están, y no encuentra, Señor, ser alguno que logre, a tu vera, ponerlo a sollozar.
El poema ganador de cada mes será el que haya recibido más votos positivos (siempre que no tenga más votos negativos que positivos). Tan solo se tendrán en cuenta los textos originales publicados en dicho mes.
JÚRAME. POEMA DE ROLANDO ENRIQUE ROSALES MURGA
Júrame que ningún hado nos vendrá a comer las delicias de la carne... Júrame que esos vestiglos son de papel. Rúbrica paupérrima de un rey de oropel. Júrame que esa nube no nos cubrirá. Que esa ola no nos arrancara las uñas contra los corales... Que estos muros no caerán en vano. Que ese fuego en tu corazón es real. Rolando Enrique Rosales Murga
Una mujer acude al médico con el fin de que le recomiende algo para adelgazar. El consultado va y le dice: - Es muy simple, señora. Sólo tiene que mover la cabeza de izquierda a derecha y viceversa. - ¿Cuántas veces?. - Cada vez que le ofrezcan comida.
Si el amanecer aclarecio el mundo, porque tu no te aclarece con el, si el mundo gira, porque creemos que no giramos en torno a el, porque si amas la vida, la sigues tirando como si nada fuera a traer.
Tal vez soy un niño: los muertos le causan pavura. Sin embargo, a la muerte le clama soltarlo de toda criatura -niño, árbol, bestezuela- de tantas cosas en que pulsan corazones roídos de tristeza.
Es que no tiene ya qué dar y las calles oscuras están, y no encuentra, Señor, ser alguno que logre, a tu vera, ponerlo a sollozar.